¿Quien Soy?

Normarelis Figueroa Font es pastora, autora, conferencista y coach en salud integral, apasionada por ayudar a las personas, especialmente a las mujeres, a desarrollar hábitos saludables que les permitan vivir con bienestar, propósito y plenitud.

Su preparación integra diferentes áreas del desarrollo humano: cuenta con certificación con el John Maxwell Team en español, certificación del Instituto Hábitos de México, formación en Integrative Nutrition (IIN) de Nueva York y un grado asociado en Neurociencia.

Esta combinación de conocimientos le permite acompañar procesos de transformación desde una perspectiva integral que conecta hábitos, salud, mentalidad, liderazgo, fe y propósito.

Además de su labor como coach, es pastora de CBN Fe y Gracia en Houston, Texas, y fundadora de la Escuela de Desarrollo Integral para la Mujer (EDIM) en Tocoa, Honduras, una iniciativa dedicada a impulsar el crecimiento y desarrollo integral de la mujer.

Es autora de varios libros, entre ellos Sé Saludable, Cualquier día es un buen día y El diario de una mujer redimida, obras a través de las cuales comparte herramientas y principios para el crecimiento espiritual, personal y saludable.

Normarelis es también madre de tres hijos y abuela de tres nietos. La fe, la generosidad, la disciplina, el amor por la familia, el servicio, el aprendizaje continuo y su pasión por ayudar a otros a crecer son valores que definen su vida y su trabajo.

Desde Normarelis Coach, su misión es recordar a cada persona que cuidar de sí misma no es solamente una meta de salud, sino una manera de prepararse para vivir plenamente aquello para lo cual fue creada, porque “tu propósito de vida te necesita saludable.”

¿Por que tu propósito de vida te necesita SALUDABLE?

¿POR QUÉ TU PROPÓSITO DE VIDA TE NECESITA SALUDABLE?

Hay una frase que se ha convertido en una de las convicciones que sostienen mi mensaje como pastora, autora y coach en salud integral:

“Tu propósito de vida te necesita saludable.”

Durante mucho tiempo hemos hablado de salud principalmente en términos de peso, dietas, ejercicios y apariencia física. Y aunque cuidar nuestro cuerpo es importante, ser saludable significa mucho más.

La salud integral también tiene que ver con cómo pensamos, cómo manejamos nuestras emociones, cómo descansamos, cómo nos relacionamos con Dios, cómo administramos nuestra energía, qué hábitos practicamos diariamente y cómo estamos viviendo la vida que se nos ha confiado.

He aprendido que podemos tener grandes sueños, una visión maravillosa y un profundo deseo de servir a Dios y a los demás, pero necesitamos estar preparados integralmente para sostener aquello que hemos sido llamados a hacer.

Tu propósito necesita de ti.

TU CUERPO ES PARTE DE TU PROPÓSITO

A veces tratamos nuestro cuerpo como si estuviera separado de nuestra vida espiritual o de nuestro llamado. Pero piensa por un momento: ¿con qué cuerpo vas a servir, trabajar, viajar, abrazar a tus hijos, disfrutar a tus nietos, desarrollar tus proyectos, ayudar a otras personas y cumplir las asignaciones que Dios ha colocado delante de ti?

Con este cuerpo.

Por eso cuidarlo no debería verse solamente como un asunto de estética. También es un acto de mayordomía.

No necesitas vivir obsesionada con una balanza ni perseguir un cuerpo perfecto. Necesitas aprender a cuidar el cuerpo que tienes.

Comer mejor, mantenerte en movimiento, tomar suficiente agua, dormir, descansar y establecer hábitos saludables son pequeñas decisiones que, repetidas consistentemente, pueden ayudarnos a tener mayor energía y capacidad para disfrutar nuestra vida y continuar caminando hacia nuestro propósito.

TU MENTE TAMBIÉN NECESITA ESTAR SALUDABLE

Podemos cuidar nuestra alimentación y hacer ejercicio, pero continuar viviendo agotados mentalmente.

Podemos cargar pensamientos del pasado, preocupaciones constantes, comparaciones, culpa, miedo, resentimientos y conversaciones internas que poco a poco van drenando nuestra energía.

Por eso la transformación también requiere una renovación de nuestra manera de pensar.

Romanos 12:2 nos enseña acerca de ser transformados mediante la renovación de nuestro entendimiento.

Hay pensamientos que necesitamos cuestionar. Hay historias que necesitamos dejar de repetir. Hay argumentos mentales que necesitan ser confrontados con la verdad.

No todo lo que piensas es necesariamente verdad.

No todo lo que sientes debe convertirse en una decisión.

Una mente saludable aprende a reconocer sus emociones sin convertirse en esclava de ellas. Aprende a detenerse, examinar lo que está pensando y volver a enfocar su atención en la verdad, en la esperanza y en aquello que todavía puede construir.

TU ESPÍRITU NECESITA SER FORTALECIDO

Para mí no existe verdadera salud integral dejando fuera nuestra dimensión espiritual.

Podemos alimentar el cuerpo y llenar nuestra mente de información, pero también necesitamos fortalecer nuestro interior.

La oración, la meditación en la Palabra de Dios, la gratitud, el silencio, la comunión y aprender a descansar en Dios son prácticas que nos ayudan a recordar quiénes somos y hacia dónde vamos.

Hay momentos en los que las circunstancias externas no cambian inmediatamente, pero algo sí puede cambiar dentro de nosotros.

Podemos recuperar perspectiva.

Podemos recibir fuerzas.

Podemos recordar que nuestra historia es más grande que el momento que estamos atravesando.

Y podemos volver a caminar.

LOS HÁBITOS CONSTRUYEN LA VIDA QUE QUEREMOS SOSTENER

Muchas veces esperamos una gran transformación cuando lo que necesitamos comenzar es una pequeña decisión.

La vida que hoy estamos viviendo está profundamente relacionada con aquello que hacemos repetidamente.

Por eso creo tanto en el poder de los hábitos.

No necesitas cambiar toda tu vida el lunes por la mañana.

Comienza pequeño.

Camina unos minutos más. Bebe más agua. Prepara una comida nutritiva. Acuéstate un poco más temprano. Haz una pausa para respirar. Ora antes de comenzar tu día. Aprende algo nuevo. Llama a alguien que amas. Practica gratitud. Sirve a otra persona.

Pequeños pasos pueden producir grandes cambios cuando se convierten en una manera de vivir.

La meta no es perfección.

La meta es progreso.

SER SALUDABLE TAMBIÉN SIGNIFICA APRENDER A DISFRUTAR

No quiero que la búsqueda de una vida saludable se convierta en otra fuente de presión.

Quiero enseñarte a disfrutar.

Disfrutar una comida sin culpa. Disfrutar caminar. Disfrutar descansar. Disfrutar una conversación. Disfrutar a tu familia. Disfrutar una mañana tranquila. Disfrutar las cosas sencillas.

Una vida saludable no debería sentirse como un castigo.

Debe ayudarnos a estar más presentes para vivir.

Porque no solamente queremos añadir años a nuestra vida. También queremos añadir vida a nuestros años.

HAY PERSONAS CONECTADAS A TU PROPÓSITO

Esta es quizás una de las razones más importantes por las que quiero animarte a cuidarte.

Tu bienestar no solamente te afecta a ti.

Hay hijos, nietos, familiares, amigos, comunidades y personas que quizá todavía ni siquiera conoces que pueden ser impactadas por aquello que Dios depositó dentro de ti.

Cuidarte no significa vivir concentrada únicamente en ti misma.

Todo lo contrario.

Cuando fortaleces tu cuerpo, ordenas tus hábitos, renuevas tu mente y alimentas tu espíritu, estás desarrollando una versión de ti con mayor capacidad para amar, servir, crear, enseñar, liderar y permanecer.

Por eso la salud también puede convertirse en una expresión de generosidad.

NO ESPERES A ESTAR PERFECTA PARA COMENZAR

Tal vez mientras lees esto estás pensando en todo lo que necesitas cambiar.

No quiero que hagas eso.

Pregúntate solamente:

¿Cuál es una decisión saludable que puedo tomar hoy?

Una.

No diez.

No esperes al próximo lunes, al próximo mes, a que desaparezcan todos tus problemas ni a sentirte completamente motivada.

Comienza con lo que tienes.

Comienza donde estás.

Y cuando un día no salga como esperabas, no conviertas un tropiezo en una sentencia. Aprende, reajusta y continúa.

La transformación verdadera no ocurre porque hacemos todo perfectamente. Ocurre cuando aprendemos a regresar consistentemente a aquello que sabemos que nos hace bien.

TU PROPÓSITO TE NECESITA

Creo profundamente que Dios tiene propósito para nuestra vida.

Pero también creo que debemos aprender a cuidar la vida que Él nos ha confiado.

No sabemos cuántos años tenemos por delante, pero sí podemos decidir cómo queremos vivir los años que tenemos.

Quiero llegar a cada nueva etapa con la capacidad de continuar sirviendo, aprendiendo, amando, creando, disfrutando de mi familia y aportando algo de valor a la vida de otras personas.

Y deseo lo mismo para ti.

Por eso, cuando te hablo de ser saludable, no estoy hablando simplemente de perder peso.

Estoy hablando de vivir despierta, fortalecida, presente y preparada para tu propósito.

Cuida tu cuerpo.

Renueva tu mente.

Fortalece tu espíritu.

Construye hábitos que sostengan la vida que quieres vivir.

Ama. Sirve. Descansa. Aprende. Disfruta.

Y recuerda cada día:

Tu propósito de vida te necesita saludable.

Normarelis Figueroa Font
Pastora, autora y coach en salud integral
Normarelis Coach